En esencia
La que escribe
- Esa niña que vive dentro de mi
- "Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)". El Principito.
Si quieres contarme algo...
Lo escrito
Aquí se habla de todo esto:
- apego (5)
- cambiar el mundo (5)
- casualidades (2)
- compañerismo (3)
- cosas que escribía la niña (4)
- creaciones (7)
- cuentos (6)
- educación (5)
- esperanza (5)
- familia (11)
- La mamá (4)
- la mujer (9)
- La niña (11)
- maestro (2)
- mamá (4)
- música de mi infancia (2)
- otros niños grandes (4)
- papá (4)
- poesía (2)
- premios (3)
- reconstrucciones (6)
- recuerdos (11)
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sábado, 23 de agosto de 2014
La balanza de la vida: año de bienvenida... y despedida
2 comentarios:
Seguramente ya no queden "seguidores" de este blog. En algún momento, acabarían tirando la toalla y olvidando su existencia, hastiados de regresar día tras día y encontrarse que no había novedades. Me parece lógico, desde luego. Demasiado tiempo por mi parte sin pasar por esta mi pequeña madriguera y dar señales de vida.
Sin embargo (y sin que sirva como excusa) he tenido la mente aquí en muchas ocasiones a lo largo de toda esta temporada de alejamiento. Añorando asomarme de nuevo a esta ventana y guiñar un ojo -al lector y a mí misma- con un par de líneas. Pero este último año de ausencia me he encontrado demasiado ocupada, sintiendo.
A veces, incluso, me he sentido agotada de tanto sentir, valga la redundancia... Y es que se ha tratado de una etapa potente y demoledora, un período de contrastes y extremos: por un lado, la felicidad absoluta de albergar en mi interior una vida y percibir maravillada cómo crece día a día y cómo finalmente alcanzo a descubrir su precioso rostro, a oler su maravilloso aroma, a sostener, a abrazar y saber que nada puede ser más perfecto... a tener la seguridad de que, de pronto, todo acaba de cobrar sentido.
Por otro lado, es como si esa radiante intensidad hubiese sido compensada, en una balanza implacable, con la tristeza y el dolor de acompañar en su camino hacia la muerte a una de las dos personas que me sostuvo y abrazó en mi despertar a este mundo. Y es que... qué curioso que nueve meses hayan bastado para convertir una celulita en el increíble ser que traje al mundo, y ese mismo tiempo para deteriorar la salud de uno de los seres que me dio la vida. Y qué bonito pensar que aún coincidieron durante unos meses para conocerse, mirarse y sonreírse... A saber qué se contarían sus ojos con tantas cosas en común, ambos en ese trance, en ese misterioso lugar entre la vida y la muerte.
Ha sido, pues, un año de sinfonía de cajita de música, de fuegos artificiales y lluvias de estrellas. Ha sido, también, un año de melodías fúnebres y tormentas despiadadas. La niña que un día fui, irremediablemente ha estado presente durante casi todo el tiempo: mirándose como un reflejo en ese precioso bebé y aullando su pena al viento por un papá que no volverá. Y yo, convertida en la mujer que hoy soy y consciente del "antes y el después" que ha supuesto este momento vital, he tratado de entregarle cada sonrisa que dedicaba a mi hija, por una parte, y por otra... de acariciar su rostro desconsolado e inundado en lágrimas... y llorar con ella.
martes, 21 de mayo de 2013
El recuerdo más feliz de nuestra infancia
4 comentarios:Hoy he vuelto a sentirme, a escucharme... a sentir y a escuchar a mi bebé. Como hago habitualmente mediante mis palabras, mediante mis cantos y lecturas, mediante mis caricias a esta cada vez más enorme barriga. He vuelto a conectar, conmigo y con ella, con mi hija.
He conectado con los ojos cerrados y manos en el vientre, al mismo tiempo que sentía y escuchaba la melodía y letras de Rosa Zaragoza como parte del maravilloso taller semanal de gimnasia al que tengo el placer de acudir desde hace un par de semanas, ritual al que ahora me arrepiento de no haber acudido desde el mismo comienzo de mi embarazo.
Me he vuelto a emocionar (siempre lo hago) con las palabras de ese tema musical tan especial a través del cual se manifiesta mi hija, a través del que se manifiestan todos los hijos que aún no han nacido al mundo. Como siempre, he limpiado mis lágrimas con una sonrisa en mi rostro, sin prisa. Como siempre, he saboreado su sal y me he permitido disfrutar de este delicioso pellizco en mis entrañas.
La persona que nos acompaña y que nos reconforta -a mis compañeras y a mí- en estos momentos de introspección e intimidad, nos ha invitado a buscar el recuerdo más feliz de nuestra infancia, con la finalidad de compartirlo con nuestro bebé, de transmitirle de alguna manera ese sentimiento de plenitud que recuperamos.
Así que, una vez más, he viajado hacia la niña que vive dentro de mí... He llegado a ella en pocos segundos, y en seguida he reconocido algunos de esos momentos más felices, casi todos en mi primerísima infancia, muchos de ellos latentes en mi memoria, otros de ellos reducidos a mágicas sensaciones.
Se los he regalado a mi hija. La he arropado con ese amor, ternura y agradecimiento que he sentido hacia las personas que en todos esos recuerdos aparecen, y me he prometido intentar que los recuerdos de sus primeros años (y -por qué no- también de los posteriores) sean tan coloridos como los míos. O que se sienta, como mínimo, tan querida como yo me sentí en ellos.
domingo, 5 de mayo de 2013
Feliz Día, Súper Mamá
4 comentarios:Ahora que me hallo absolutamente fascinada con la sabiduría de la naturaleza, y experimentando en mis propias carnes la increíble experiencia de crear vida, me siento más que nunca en la necesidad de homenajear a la mamífera que me llevó dentro su cuerpo, que me dio cobijo en su vientre y que me ayudó a salir al exterior en un parto natural, su primer parto, con el que nacimos al mismo tiempo: yo despertando al mundo fuera de su útero, ella naciendo como madre.
De esa época fascinante nada recuerdo, evidentemente. Pero pondría la mano en el fuego para afirmar que me sentí muy feliz y cuidada dentro de ella en esta etapa intrauterina. La prueba es que su (mi) embarazo duró diez meses y nunca llegué a decidirme a salir por mi propia voluntad: tuvieron que separarnos los médicos en un parto inducido que -a pesar de forzado y de ser mi Mamá primeriza- ella no recuerda como un parto difícil o traumático.
En el cobijo de su interior se creó MI VIDA, de la unión de sus células y de las de mi padre. Su organismo se dedicó a abastecerme de lo que necesitara, a cuidarme y protegerme, a formarme día a día hasta estar preparada para sobrevivir ajena a esa simbiosis. En los comienzos de mi historia me mantuve unida a ella mediante un cordón umbilical... sentimos lo mismo... fuimos una... Por más que lo pienso (y lo pienso mucho últimamente) no puedo dejar de maravillarme ante este MILAGRO de la vida que es la maternidad.
martes, 2 de abril de 2013
Papá está malito
6 comentarios:Papá está malito.
Y es muy raro para mí reconocerle de esta manera, pero así es: está malito.
De pronto, ahora tiene carita de sueño, de día y de noche. Nunca antes se la vi, por muy cansado que se encontrase. Ahora se nota que apenas duerme.
De un día para otro, me parece como si hubiera envejecido décadas. El rostro, cansado. Las arrugas, más marcadas. Los ojos, más chiquitos. La sonrisa, resignada. El semblante, preocupado.
Hay una chispa especial que siempre estuvo en él y que ahora no encuentro... Aunque a lo mejor estaba en mi mirada y soy yo la que la he perdido...
viernes, 22 de marzo de 2013
Doble sentido
6 comentarios:El título de este blog (esa niña que vive dentro de mí) de pronto, ha cobrado doble sentido. Es más, se puede decir que ha cobrado sentido literal (hasta ahora figurado).
Mantener el nombre con el que abrí este blog, ahora me resulta enrevesado, complejo, redundante...
A lo mejor debo cambiarlo (cuando se me ocurra otro título que defina la esencia de este blog)... A lo mejor debo abrir otro blog -dedicado a la niña literal que vive ahora dentro de mí y a mi dulce experiencia con respecto a ella- y continuar manteniendo éste como hasta ahora, dedicado únicamente a la niña que un día fui.
domingo, 20 de enero de 2013
Homenaje a los Hermanos Grimm en el bicentenario de sus cuentos
4 comentarios:El pasado 20 de Diciembre se celebraba el bicentenario de la publicación de la primera edición de la famosa antología de relatos "Cuentos para la Infancia y el hogar" de los hermanos Grimm, antología compuesta por leyendas del folclore germano que los hermanos se dedicaron durante muchos años a recopilar de la tradición oral del pueblo, recogiendo los relatos que las familias, a lo largo de los siglos, se habían ido contando de generación en generación..
Fue más adelante cuando, por exigencia de sus lectores, les surgió la tarea de reelaboración de esos textos compilados con el fin de adaptarlos a la forma de cuento literario, sobre todo para suavizar los elementos excesivamente crudos que contenían esos relatos. Y así es como, edición tras edición, revisión tras revisión, fueron llegando a nuestros días esas fantásticas 210 narraciones fruto de la sabiduría, experiencia e imaginación popular de la idiosincrasia alemana.
No podía, pues, obviar este bicentenario sin dedicarle en este blog mi pequeño homenaje, ya que gracias a esa labor de investigación, compilación y adaptación de esos textos, muchos otros niños -pequeños y grandes- del resto del mundo también pudimos disfrutarlos.
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| Primer volumen de los tres tomos que componen esta obra y que yo guardo como un tesoro, al igual que el segundo volumen (el único que nunca encontré fue el tercero...). |
viernes, 29 de junio de 2012
Día Mundial del Sueño Feliz (o #desmontandoaestivill, que ya es hora)
14 comentarios:Esta entrada forma parte de una iniciativa en redes y medios sociales que pretende situar como trending topic el hashtag #DesmontandoaEstivill, como parte de la celebración el 29 de junio como el Día Mundial del Sueño Feliz. He aquí mi pequeña aportación como apoyo a este movimiento social revolucionario.
Me encantaría, en el día de hoy, hablar de mi experiencia como "mamá" en este tema. Espero tener la oportunidad más adelante. Por el momento, me conformaré con -como vengo haciendo en este blog desde que fue creado- hablar de mi experiencia como la niña a la que no he olvidado, como la persona en que me he convertido y soy:
martes, 19 de junio de 2012
Lloré cuando me dejaron en la escuela
12 comentarios:Como el gran Pedro Guerra en esta canción, en cuyo estribillo habla de un tema universal como es el vínculo asociado al apego en nuestras primeras fases de desarrollo infantil, yo también lloré cuando me dejaron en la guardería por primera vez. Y, curiosamente, tiempo más tarde, también "canté y esa era la forma de buscarnos". Me encanta con qué sencillez esa frase sintetiza la búsqueda de un "algo" desconocido a través de la voz, la especie de necesidad por transmitir, por escribir, por comunicar cosas como por ejemplo las que yo os muestro desde el anonimato de este agujerito al mundo, al mismo tiempo que las repaso y, de esta forma, me voy ordenando a mí misma.
domingo, 22 de abril de 2012
Vocación Creadora: una conexión más con la niña que llevo dentro
17 comentarios:¿Qué descubrían vuestros niños interiores cuando oteaban su vida futura desde la cima de sus primeros años? ¿Qué soñaban cuando experimentaban esa poderosa visualización de sí mismos en sus mentes al vislumbrarse unas décadas más tarde?. Para la niña que llevo dentro era muy grande esa evocación, suponía elevarse con sus propias alas en un ligero vuelo dulce: vivenciar en su imaginación, con pasión sobrecogedora, las diferentes posibilidades y fantasear con las que más placer generasen en ella.
La niña que aún vive en mi interior siempre deseó ser mamá de mayor. Y también quiso, por épocas, ser maestra, o enfermera, o azafata de avión o astronauta (para no abandonar esos vuelos de caramelo entre las nubes, imagino) pero en poco tiempo descubrió que existían ciertas profesiones que le permitirían seguir "jugando" aún siendo adulta; actividades conectadas a esos "viajes" trascendentales a través de los cuales podría no dejar nunca de ser la niña que era. Se dio cuenta cuando descubrió que existían las llamadas profesiones "artísticas".
lunes, 19 de marzo de 2012
Feliz Día, Papá
2 comentarios:
domingo, 19 de febrero de 2012
Presentación de esta niña que soy yo
4 comentarios:Esa niña que vive dentro de mí, tiene un millón de blogs desperdigados por todo el espacio cibernético. Fue dibujando palabras de colores, saltando de un lado a otro y casi al azar por diferentes planetas a lo largo de muchos años. Pero pronto se aburría de ellos, y los abandonaba para dirigirse hacia otras islas diferentes llenas de nuevas aventuras. La niña que vive dentro de mí, ésa que pasaba las horas muertas escribiendo cuentos y haciendo dibujos en el calor del hogar, no permitió que me olvidase jamás de esta necesidad suya de crear otros mundos y ordenar el suyo propio. Pero hacía mucho tiempo que la niña no buscaba un hueco nuevo que hacer suyo, y donde plasmar sus ideas y sus pensamientos.
A la niña que llevo dentro le encanta jugar, como a todos los niños. Y nunca ha permitido que yo dejase de hacerlo; así que, para tenerla(me) contenta, no me ha quedado más remedio que pasar mi vida hasta la fecha jugando mediante cosas como el teatro, como la música, como la creación de canciones y cuentos, contemplando amaneceres, charlando con las estrellas, con mi planeta, columpiándome en los parques, experimentando cosas "diferentes", emocionándome con nuevas ideas aunque en principio parezcan "disparatadas", relacionándome felizmente con otros niños (niños pequeños y niños mayores).
La niña que vive dentro de mí nunca ha permitido que olvidase al resto de los niños. Siempre me ha hecho esbozar una sonrisa o un guiño cómplice cada vez que me cruzo con alguno de ellos. Ella es la responsable de mi asombro e incredulidad cuando otras personas mayores, algunas de ellas muy importantes para mí, reconocen que "no les gustan los niños". Estos comentarios la han entristecido pero, en el fondo, jamás se los ha creído.
Esta niña que llevo dentro, como todos los niños y también como yo, desea con toda su alma que la quieran por ser como es, que la cuiden, que la traten bien y que la comprendan. No le gusta que le manden callar, no le gusta que se burlen de ella, de sus ideas o de sus pensamientos; no le gusta que no la valoren o que no la tomen en serio. Ella me pellizca, para que salte como un resorte, cuando estas cosas me suceden. En ocasiones, intento calmarla. Entonces, protesta y me grita que no; que tiene derecho y que yo también lo tengo. A esta niña, como a todos los niños y también como a mí, le encanta que le permitan ser ella misma, necesita expresarse tal y como se siente sin que la juzguen por ello. Por todo esto, quiere que los niños mayores se sienten con ella a compartir sus sentimientos desde el amor (pues como niña que es, aún no ha olvidado que el amor es la herramienta más valiosa para solucionar conflictos). A esta niña le enfurecen los niños mayores que hacen comentarios a otros niños pequeños, comentarios como "no llores, manipulador, sólo quieres llamar la atención, me estás dejando en ridículo, compórtate bien, tú te callas que estamos hablando los mayores"... Esta niña se enfurece, también, cuando ve que se les riñe de forma cruel, o que se les castiga, ignora, burla, que se les espeta "¡muy mal!" o "¡eres malo!" o que se les da un "azote a tiempo". Yo, que la llevo conmigo; yo, que recuerdo a mi propia niña, me enfurezco entonces también.
En ocasiones, cuando las cosas no salen como a ella le gustaría que salieran, sufre de pataletas. Y se enfada mucho si entonces le mandan callar o a pensar en su cuarto, si se ríen de ella o la ignoran. Y llora mucho si no la comprenden ni la ayudan. Y se siente sola. Y se queda en un rincón, hecha un ovillo, hasta que toda la tormenta ha pasado y vuelve a salir el sol.
Esta niña a veces siente miedo. Y a veces siente muchísimo miedo. Entonces, como Pepita Pulgarcita, se va haciendo más y más diminuta, hasta haberse convertido en alguien tan minúsculo que los ojos de los otros niños mayores casi no la pueden ver. O hasta desaparecer completamente.
Otras veces, cuando se asusta, se enfrenta al monstruo. Saca una espada invisible que agita una y otra vez ante el adversario, pero no siempre gana la batalla. Cuando esto ocurre, queda exhausta y triste.
O se va corriendo. Y corre, y corre, y corre, sin saber a dónde va, ni si llegará a un lugar cálido o conocido. Y se esconde bajo un árbol, y respira aliviada, porque la sensación de peligro ha disminuido temporalmente con la lejanía. Entonces, se queda jugando por los alrededores... pero cuando comienza a hacer frío y sale la Luna como todas las noches, desea volver a casa al lado de su mamá y de su papá, para meterse en la cama con ellos, y sentir de esta manera que nada malo podría pasarle.
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